Page 616 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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ellos un cigarrillo a la boca, Miranda pudo ver
una cinta escarlata anudada alrededor de la
muñeca. Se le encogió el pecho, le falló el
corazón y tuvo que tragar un par de veces. Pero
los jóvenes no podían verla a través de los vi‐
drios tintados del taxi. No se reunieron a su
alrededor blandiendo armas y gritando ¡Sha!
¡Sha!
El Hotel Cathay estaba en medio del Bund, en
la intersección con Nanjing Road, la Rodeo
Drive del lejano oriente. Por lo que Miranda
podía ver —quizás hasta Nanjing—, estaba
repleta de boutiques y tiendas occidentales y
niponas, y el espacio aéreo sobre la calle estaba
salpicado de aeróstatos del tamaño de una
almendra, cada uno dotado de cámaras y
mecanismos de reconocimiento de formas para
vigilar todas las congregaciones sospechosas de
jóvenes que podrían ser células de los Puños.
Como todos los otros grandes edificios
occidentales en la orilla, el Cathay estaba
iluminado con luz blanca, lo que probablemente
era positivo pues en cualquier otro caso no
hubiese tenido muy buen aspecto. El exterior era
triste y deslustrado a la luz del día.
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