Page 612 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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con precisión, gritó y se retorció en los momen‐
tos justos, y cogió su dinero, junto con una
buena propina y la inevitable nota de capricho
del cliente: un ejecutivo medio de Osaka que
quería conocerla mejor. Por supuesto, la misma
técnica que impedía que Miranda encontrase a
Nell hacía imposible que aquel desgraciado
encontrase a Miranda.
Una oferta de trabajo urgente parpadeó en su
pantalla justo cuando guardaba las cosas.
Comprobó la pantalla de petición; el trabajo no
pagaba demasiado, pero era de muy corta
duración. Por tanto, lo aceptó. Luego se
preguntó quién le enviaba una oferta urgente
de trabajo; seis años antes había sucedido con
frecuencia, pero desde que había adoptado el
hábito de trabajar el turno de noche se había
convertido, en general, en otra chica occidental
guapa e intercambiable de nombre
impronunciable.
Parecía como una extraña pieza bohemia, un
proyecto de taller de ractores de su lejano
pasado: un paisaje irreal de formas geométricas
abstractas y colores con caras que
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