Page 693 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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de unos minutos de descenso, la niebla se hizo
tan espesa que no podía ver más allá de unos
metros, y podía oler el aroma elemental del
océano. Pasó al lado del antiguo emplazamiento
del Enclave Sendero. Los senderos habían sido
arrancados sin piedad cuando Defensa del
Protocolo descubrió que habían estado tra‐
bajando en colaboración con los Nuevos
Rebeldes Taiping, un culto fanático que se
oponía a los Puños y a la República Costera. Ese
trozo inmobiliario había pasado a manos de los
dong, una minoría étnica del sudeste de China,
expulsados de su tierra natal por la Guerra Ci‐
vil. Habían derribado el alto muro y habían
construido una de sus características pagodas de
muchas capas.
Aparte de eso, los Territorios Cedidos no
tenían un aspecto muy diferente. Los
operadores de los enormes mediatrones, del
tamaño de una pared y que tanto habían
aterrorizado a Nell en su primera noche en los
Territorios Cedidos, habían puesto el brillo al
máximo, intentando compensar la niebla.
En la costa, no lejos del Aeródromo, los
compiladores de Nueva Chusan, como gesto de
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