Page 764 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Finkle‐McGraw se alejó de la barandilla y
comenzó a caminar por el río, a un paso rápido
para un hombre de su edad.
—Me atrevo a decir que será una preciada
anexión a nuestra phyle, la que, por muy
brillantemente que resplandezca en el campo
del comercio y la ciencia, necesita más artistas.
No queriendo compartir una crítica de la tribu
a la que acababa de jurar defender, Cari apretó
los labios y meditó algunas posibles respuestas.
Finkle‐McGraw siguió hablando.
—¿Supone que fracasamos al estimular a
nuestros hijos a seguir carreras artísticas, o que
fallamos en atraer la suficiente cantidad de
hombres como usted, o ambas cosas?
—Con todos los respetos, Su Gracia, no
comparto necesariamente su premisa. Nueva
Atlantis tiene muy buenos artistas.
—Oh, venga. ¿Por qué todos ellos vienen de
fuera de la tribu, como usted? Realmente, señor
Hollywood, ¿hubiese usted prestado el
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