Page 761 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Secuestrador como un saco de guisantes,
agarrando con una mano el pomo vestigial
donde debería ir la cola si fuese un caballo, y el
otro brazo alrededor de la cintura de su padre.
—¡Te quiero, madre! —gritó, al atravesar la red
y abandonar la jurisdicción de las leyes de
familia de Nueva Atlantis—. ¡No puedo decir lo
mismo de ti, Amelia! ¡Pero volveré pronto, no te
preocupes por mí! ¡Adiós! —Y entonces los
pinos y la niebla se cerraron tras ellos y se
quedaron solos en lo profundo del bosque.
Cari Hollywood presta el Juramento; un paseo
por el Támesis; un encuentro con lord
Finkle‐McGraw
Cari prestó el Juramento en la abadía de
Westminster en un día sorprendentemente
balsámico de abril y después fue a pasear por el
río, dirigiéndose no demasiado directamente en
dirección a una recepción que se había
preparado en su honor en el Teatro Hopkins
cerca de Leicester Square. Incluso sin un
pedimóvil, caminaba tan rápido como mucha
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