Page 799 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—¿Como un ractivo?
—Sí—dijo Hackworth—, por no hay que
pagar por ello. No con dinero, en cualquier caso.
El clima local se prestaba a las bebidas
calientes. Maggie ni se quitó la chaqueta antes de
entrar en la cocina para poner la tetera al fuego.
El lugar era una cabina de troncos, más amplia
de lo que parecía desde fuera, y aparentemente
Maggie la compartía con otras personas que no
se encontraban allí en ese momento. Piona, en el
camino de ida y vuelta al baño, quedó fascinada
al ver evidencias de hombres y mujeres
viviendo, durmiendo y bañándose juntos.
Después de sentarse a tomar el té, Hackworth
convenció a Maggie para que metiese el dedo en
un dispositivo del tamaño de un dedal. Cuando
él se sacó el objeto del bolsillo, Piona tuvo una
fuerte sensación de deja vu. Ella lo había visto
antes, y era importante. Sabía que su padre lo
había diseñado; tenía todas la marcas de su
estilo.
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