Page 863 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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exterior,  separados  de  él  por  poco  más  de  un


              centímetro de diamante, lo observaban con las


              narices  marcando  pequeñas  elipses  contra  el


              cristal, y los rostros brillaban bajo la luz de las


              velas como melocotones maduros que colgasen


              de un exuberante follaje oscuro.








                  Los Hackworth en tránsito, y en Londres; el


                                                   East End;


                    un sorprendente paseo en barca; Dramatis


                                                   Personae;


                                       una noche en el teatro





                  Suaves y claras nubes ondulaban lentamente


              en la distancia como ráfagas de nieve, más de


              mil kilómetros con el aspecto de tener el ancho


              de un patio, iluminadas pero no calentadas por


              el sol poniente albaricoque que nunca acababa


              de  desaparecer.  Piona  estaba  tendida  boca


              arriba  sobre  el  camastro,  mirando  cómo  su


              aliento  se  condensaba  en  la  ventana  y  se


              evaporaba en el aire seco.








                  —¿Padre?  —dijo,  con  voz  muy  baja,  para


              comprobar si estaba despierto.





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