Page 944 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Abre  el  altar  —dijo  el  Rey  Coyote,


              señalando una gran plancha de cobre con una


              cerradura en el medio.


                 La Princesa Nell empleó su llave para abrir la


              cerradura, y el Rey Coyote retiró la cubierta del


              altar.  Dentro  había  dos  máquinas  pequeños,


              una para leer las cintas y otra para escribirlas.


                 —Sígueme —dijo el Rey Coyote, y abrió una


              trampilla en el suelo tras el altar.


                 La Princesa Nell lo siguió por una escalera en


              espiral  hasta  una  habitación  pequeña.  Las


              barras  de  conexión  del  altar  venían  hasta


              aquella habitación y acababan en una pequeña


              consola.


                 —¡Mago ni siquiera está conectado al altar! No


              hace nada —dijo la Princesa Nell.


                 —Oh, Mago hace muchas cosos. Me ayuda a


              controlar las cosas, hace cálculos, y demás. Pero


              lo  que  sucede  en  el  escenario  sólo  es  un


              espectáculo para impresionar a los ignorantes.


              Cuando llega aquí un mensaje del Mercado de


              los Cifradores, lo leo yo mismo, y lo contesto yo


              mismo.


                 «Corno puedes ver, Princesa Nell, Tierra Más


              Allá no es realmente una máquina de Turing en


              absoluto.  Es  realmente  una  persona;  unas


              personas para ser exactos. Ahora todo es tuyo.


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