Page 940 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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lo  mismo,  caminando  lentamente  alejándose


               del Mago hasta que se encontraban a mitad del


               pasillo  y  se  volvían  para  correr.  Finalmente,


               incluso el alto sacerdote se dio la vuelta y huyó.


               El  ruido  de  la  máquina  había  alcanzado  tal


               intensidad  que  parecía  que  se  producía  un


               terremoto brutal, y Nell tuvo que mantener el


               equilibrio con una mano en el altar. El calor que


               salía  de  la  parte  de  atrás  de  la  máquina  era


               como el de una fragua, y Nell podía ver una luz


               roja  al  calentarse  algunas  de  las  barras  lo


               suficiente para brillar.


                  Finalmente  todo  se  detuvo.  El  silencio  era


               sorprendente. Nell se dio cuenta de que había


               estado  encogida  y  se  puso  derecha.  El


               resplandor rojo del interior del Mago comenzó


               o desvanecerse.


                  Venía luz blanca de todas partes. La Princesa


               Nell sabía que venía del exterior de las paredes


               de diamante de la torre. Unos minutos antes era


               de noche. Ahora había luz, pero no luz diurna;


               venía de todas direcciones y era fría e incolora.


                  Corrió  por  el  pasillo  y  abrió  la  puerta  a  la


               antecámara,  pero  ésta  no  estaba  allí.  Allí  no


               había nada. La antecámara había desaparecido.


               El jardín de flores había desaparecido, junto a


               los  caballos,  el  muro,  el  camino  en  espiral,  la


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