Page 942 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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El Rey Coyote parecía ligeramente
avergonzado. Bajó del altar, se acercó o la
Princesa Nell y le besó la mano.
—El Rey Coyote a su servicio.
—Es un placer conocerle.
—El placer es mío. ¡Lo siento! Debía haber
supuesto que el Manual te enseñaría mejores
modales.
—No conozco el Manual al que se refiere —
dijo la Princesa Nell—. Soy simplemente una
princesa con un propósito: obtener las doce
llaves del Castillo Tenebroso. Veo que tiene una
de ellas en su poder.
El Rey Coyote levantó las manos con las
palmas hacia ella.
—No digas más —dijo—. El combate cuerpo a
cuerpo no será necesario. Ya has vencido —se
quitó la duodécima llave del cuello y se la dio a
la Princesa Nell. Ella la cogió con una ligera
reverencia; pero al correr la cadena por sus
dedos, él la agarró de pronto, por lo que los dos
estaban unidos por la cadena—. Ahora que tu
búsqueda ha terminado —dijo—, ¿podemos
dejarnos de apariencias?
—No estoy segura de entender qué quiere
decir, Su Majestad.
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