Page 150 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
P. 150

CAPITULO OCHO



                      La psicología de la persecución es extraña. Se


               basa en el supuesto de una cierta actitud mental por

               parte  del  perseguido.  Yo  corría  simplemente


               porque  había  empezado  a  correr.  La  sorpresa  de

               encontrarme de pronto en el mismo sitio del que

               había pretendido huir, me hizo comprender que mi


               actitud había sido errónea.

                      Pues, de hecho, ¿por qué tenía que temer a Peter

               Mercator,  quienquiera  que  fuese  y  por  más


               poderoso  que  fuese?  Sólo  tenía  que  explicarle  mi

               identidad, y cómo habían llegado a mi poder las

               cartas que le había dirigido Justine. Aún en aquel


               momento, comprendí que no sería tan simple, pero

               sin duda alguna era inútil seguir huyendo por una


               ciudad en la que no tenía a nadie a quien recurrir

               por auxilio. Mi mejor plan posible, decidí, mientras

               tuviera  el  elemento  sorpresa  en  mi  poder,  sería


               enfrentarme a aquel hombre, Mercator, y ver qué

               podía hacer por mejorar mi situación y la de Justine.


                      Mientras elaboraba este plan, tan diferente del

               que  tenía  pocos  minutos  atrás,  recordé  algo  que

               había  dicho  mi  antiguo  mentor  y  atormentador,


               Jordill: ʺLos otros no deciden lo que eres tú; tienen

               que actuar de acuerdo con lo que tú mismo decides

               ser.ʺ Es una verdad a medias, pero tan útil como si



                                                                                                        149
   145   146   147   148   149   150   151   152   153   154   155