Page 153 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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sobre el hombro uno ʹfabricado en Egiptoʹ, de modo

               que  alenté  esperanzas  pues  en  años  recientes,

               Egipto había alcanzado a ser el estado africano más


               adelantado, y se suponía que las máquinas que

                      producía  eran  eficaces.  Le  pregunté  si  sabía

               dónde  estaba  la  suite  de  Mercator,  pero  no


               respondió;  posiblemente  estaba  programado  para

               una lengua que no era el inglés.

                      Cerca colgaba un uniforme de albañil humano.


               En  una  súbita  inspiración  lo  tomé  y  me  lo  puse,

               pues oí que venía alguien por el pasillo adyacente.


               Hacía rato que había perdido mi fez, quizás en la

               travesía  por  el  tubo  de  cemento.  Tomé  un  balde

               vacío y me alejé. Con las gafas oscuras me sentía


               bien disfrazado. Al dar la vuelta, vi que quien venía

               hacia  mí  era  Israt;  frente  a  él  caminaba  el  doctor


               Thunderpeck.

                      Dos  cosas  se  hicieron  inmediatamente  claras:

               que  mi  viejo  amigo  estaba  cautivo,  y  que  me


               reconocía,  mientras  que  Israt  no.  Y  ¿qué  motivo

               tendría Israt para mirarme dos veces, en un hotel

               que  seguramente  estaba  lleno  de  albañiles  con


               delantales blancos?

                      Pasé junto a ellos balanceando mi cubo. No bien

               quedé atrás de Israt, moví con fuerza el balde y lo


               estrellé  contra  su  cabeza.  Thunderpeck  ya  había

               abierto  la  puerta  más  cercana,  y  lo  arrastramos


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