Page 263 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 263

arriba  alguien  estaba  descorriendo  la  cortina  y


            pude atisbar por un momento a quien lo hacía. En



            seguida comprendí que aquella horrorosa imagen


            quedaría grabada para siempre en mi cerebro. No


            era  una  mano;  no  eran  dedos  lo  que  apartó  la


            cortina,  sino  un  muñón  negro,  y  su  silueta


            enmohecida                     así         como             sus           desmañados


            movimientos, como de garra de fiera, inflamaron


            mis  sentidos  antes  de  que  me  inundara  una



            tenebrosa  oleada  de  terror  a  la  vez  que  me


            precipitaba al abismo. Me horrorizaba pensar en la


            horrible criatura que vivía en la habitación de mi


            hermano. Fui a su puerta y le llamé a gritos otra


            vez, pero no obtuve respuesta. Esa noche una de


            las criadas vino a decirme en voz baja que hacía


            tres  días  que  la  comida  que  le  dejaba  con


            regularidad junto a la puerta permanecía intacta.


            La  doncella  había  llamado,  pero  sin  obtener



            respuesta; únicamente había oído el ruido de pies


            arrastrándose  que  también  yo  había  advertido.


            Pasaron los días y seguimos encontrando intactas


            las comidas que le dejábamos a mi hermano frente


            a  la  puerta;  y  aunque  llamé  insistentemente,  no


            pude obtener respuesta. Las criadas empezaron a


            hablarme; al parecer estaban tan alarmadas como



            yo. La cocinera me dijo que cuando mi hermano


            empezó  a  encerrarse  en  su  habitación  solía  oírle

                                                                                                          262
   258   259   260   261   262   263   264   265   266   267   268