Page 266 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Sin titubear, subimos directamente a la habitación
de Francis. Mientras yo sostenía la lámpara, él
llamó en voz alta con gran determinación.
—Señor Leicester, ¿me oye? Insisto en verle.
Conteste en seguida.
No hubo respuesta, pero ambos oímos aquel
ruido ahogado que ya he mencionado.
—Señor Leicester, estoy esperando. Abra la
puerta inmediatamente o tendré que echarla abajo.
Y llamó por tercera vez con una voz que resonó
por toda la casa… —¡Señor Leicester! Por última
vez le ordeno que abra la puerta.
—¡Caramba! —dijo, tras una pausa de profundo
silencio—. Estamos perdiendo el tiempo. ¿Tendría
la bondad de conseguirme un atizador o algo por
el estilo?
Corrí a un cuarto trastero que había al fondo de la
casa donde guardábamos todo tipo de cosas, y
encontré una herramienta pesada, una especie de
azuela que me pareció podía serle de utilidad al
doctor.
—Muy bien —dijo—, creo que esto servirá. ¡Señor
Leicester —gritó por el ojo de la cerradura—, le
aviso que voy a entrar en su habitación por la
fuerza!
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