Page 519 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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a pensar si no habría un enano en alguna parte de


            la vecindad, pero averigüé que no existía ninguno,



            y descubrí que los niños que pasan todos los días


            no tenían nada que ver con el asunto. Con todo,


            estaba  convencido  de  que  quienquiera  que


            dibujase los ojos tendría una estatura entre tres y


            medio y cuatro pies, ya que, como le señalé en su


            tiempo, cualquiera que dibuje sobre una superficie


            vertical elige por instinto una altura al nivel de su



            rostro.  Además,  está  la  cuestión  de  la  peculiar


            forma de los ojos: ese marcado rasgo mongol del


            cual los campesinos ingleses no podrían tener ni


            idea. Y,  como  causa  final  de  confusión,  el hecho


            obvio de que el dibujante o dibujantes deben poder


            ver  prácticamente  en  la  oscuridad.  Como  usted


            observó,  un  hombre  que  haya  estado  confinado


            durante  muchos  años  en  una  celda  o  calabozo


            extremadamente oscuro puede adquirir ese poder.



            Pero desde la época de Edmond Dantès, ¿en qué


            parte  de  Europa  encontraríamos  semejante


            prisión?             Un          marinero               que          hubiese              sido


            emparedado durante un período considerable en


            alguna  horrible  mazmorra  china  podría  ser  el


            individuo  que  busco;  y,  aunque  parezca


            improbable, no es absolutamente imposible que un



            marinero, o digamos un empleado a bordo, sea un


            enano.

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