Page 523 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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vergüenza lo que tenía en mente la noche pasada
mientras atravesábamos el bosque y ascendíamos
la colina, y permanecíamos ocultos bajo las rocas.
—Había una cosa —prosiguió— que debiera
haber sido más evidente que me confundiera hasta
el final. Le conté cómo descifré el signo de la
Pirámide: la asamblea iba a ver una Pirámide. Pero
el verdadero significado se me escapó hasta el
último momento. La antigua derivación de πνρ,
fuego, aunque falsa, debería haberme puesto sobre
la pista, pero no se me ocurrió.
—Creo que poco más puedo añadir. Usted sabe
que estábamos desesperados, aun cuando
habíamos previsto lo que iba a suceder. ¿El sitio en
particular donde se exhibían esos signos? Sí, es una
curiosa pregunta. Pero esta casa, por lo que sé,
tiene una excelente situación central entre las
colinas; y tal vez, ¿quién podría decirlo?, ese raro y
viejo pilar de caliza junto a la tapia de su huerto
fuera un lugar de encuentro antes de que los celtas
pusieran los pies en Britania. Algo debo añadir: no
lamento nuestra incapacidad para rescatar a la
desgraciada muchacha. Usted vio el aspecto de
esas cosas que se apretaban y se retorcían en la
Copa; puede estar usted seguro de que lo que les
mantenía unidos entre ellos ya no era adecuado
para este mundo.
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