Page 531 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Cené y luego durante un par de horas me dediqué
a resolver el misterio de « los alemanes» de Malton
Head.
Terminé de dar cuenta del mito alemán, y en vez
de irme a la cama, decidí darme otra vuelta por
Banwick, con su maravillosa oscuridad. De modo
que salí, crucé el puente y empecé a subir la calle
hacia el otro lado, donde había ese extraño
conjunto de tejados rojos, montados unos sobre
otros, que había visto bajo el resplandor del
crepúsculo. Y descubrí con asombro que esos
sorprendentes chiquillos de Banwick estaban
todavía fuera de sus casas, y seguían divirtiéndose,
cantando alegremente y bailando; como me
suponía, estaban en lo alto de la escalinata que
ascendía desde los patios hasta la colina, y
parecían flotar en pleno aire. Y sus alegres risas
sonaban como las campanas por la noche. Era ya la
una y cuarto cuando abandoné la posada,
pensando que las madres
de Banwick habían dejado que su indulgencia
fuera demasiado lejos, y entonces los niños se
pusieron de nuevo a cantar esa vieja melodía que
había oído por la tarde. Ahora sus voces suaves y
claras se elevaban en medio de la noche y debían
de ser, pensé, varios centenares. Me encontraba en
un oscuro callejón, cuando vi con asombro que la
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