Page 639 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Existe algo parecido a un paisaje triste, incluso


              cuando los que lo contemplamos somos joviales;



              y  si  creemos  que  es  triste  solamente  porque  le


              atribuimos  una  parte  de  nuestros  propios


              recuerdos de la tristeza, el profesor Koffka nos


              da buenas razones para considerar esta opinión


              como  superficial.  Pues  no  se  achacan atributos


              humanos  a  aquello  que  en  el  entorno  solemos


              describir  como  personajes  exigentes,  más  que



              dando  reconocimiento  apropiado  al  otro


              extremo  de  un  vínculo,  del  cual  solamente  un


              extremo  está  organizado  en  nuestra  propia


              mente.



              La psicología, estoy seguro, es una ciencia difícil


            y sutil, que, tal vez por naturaleza, deba expresarse


            en una lengua difícil y sutil. Pero, en resumen, lo



            único  que  puedo  deducir  de  este  pasaje  que  he


            citado es que un paisaje, una cierta configuración


            de  bosques,  agua,  cumbres  y  abismos,  luces  y


            sombras, flores y rocas, es, de hecho, una realidad


            objetiva, una cosa; lo mismo que el opio y el vino


            son  cosas,  no  fantasías  amazacotadas,  simples


            creaciones  de  nuestra  simulación,  a  las  que


            concedemos  una  especie  de  realidad  y  eficiencia


            espúreas.  Los  sueños  de  De  Quincey  eran  una



            síntesis  del  propio  De  Quincey,  más  el  opio;  la




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