Page 636 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Un negro salvaje le cuenta que ha soñado que le


            perseguían  leones,  o  quizás  cocodrilos,  y  el



            psicoanalista  sabe  inmediatamente  que  el  negro


            padece  el  complejo  de  Edipo.  Es  decir,  está


            locamente enamorado de su propia madre, y teme,


            por tanto, la venganza de su padre. Todo el mundo


            sabe, por supuesto, que el león y el cocodrilo son


            símbolos  del  padre.  Y  tengo  entendido  que  hay


            gente culta que se cree estas tonterías.



              Es un completo disparate, por supuesto; el mayor


            de  los  disparates,  ya  que  la  verdadera


            interpretación  de  muchos  sueños  —de  cualquier


            modo  no  todos—  apunta,  puede  decirse,  en


            dirección contraria al método del psicoanálisis. El


            psicoanalista infiere lo monstruoso y lo anormal a


            partir de una insignificancia; con toda seguridad, a


            menudo se invierte el proceso. Si un hombre sueña


            haber cometido un vergonzoso pecado, con toda



            seguridad  conjeturará  que,  por  puro  despiste,


            llevaba corbata roja, o botas marrones, con el traje


            de  etiqueta.  Una  ligera  discusión  con  el  pastor


            puede  llevarle  en  sueños  a  las  garras  de  la


            Inquisición española, y al suplicio de la hoguera.


            Dejar  de  recibir  cartas  importantes  en  el  buzón


            arruinará a veces un gran reino en el mundo de los



            sueños.  Y  aquí  tenemos,  no  me  cabe  la  menor


            duda, la explicación o parte de la explicación del

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