Page 325 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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país.



                 Deirdre repuso bruscamente:



                 —La mayoría no la admitiría, pero creo que es mejor


           mirar la verdad a los ojos.



                 Con un ataque de interés, añadió:



                 —Pero  háblame  de  tu  mundo.  Es  una  maravilla

           imposible de creer.



                 Everard suspiró, desconectó su conciencia y empezó

           a mentir.



                 El ataque se produjo por la tarde.



                 Van  Sarawak  había  recuperado  el  aplomo  y  estaba


           muy ocupado aprendiendo la lengua afalonia de Deirdre.

           Caminaban  por  el  jardín  cogidos  de  la  mano,

           deteniéndose  para  nombrar  objetos  y  declinar  verbos.


           Everard los seguía, preguntándose vagamente si tres eran

           multitud, y ocupado principalmente con el problema de

           cómo llegar al escúter.



                 La brillante luz del sol llegaba desde un pálido cielo

           despejado. Un arce era un toque de escarlata, una nota de


           amarillo  las  hojas  que  correteaban  por  la  hierba.  Un

           esclavo  mayor  rastrillaba  muy  despacio  el  jardín;  un


                                                                                                         325
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