Page 38 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Era una sensación peculiar leer los titulares y saber,
más o menos, lo que iba a suceder a continuación. Le
quitaba hierro, pero le añadía tristeza, porque aquélla era
una época trágica. Podía simpatizar con el deseo de
Whitcomb de ir al pasado y cambiar la historia.
Sólo que, por supuesto, un solo hombre tenía muchas
limitaciones. No podría cambiarla para mejor, a no ser
por accidente; lo más probable era que la pifiara. Ve al
pasado y mata a Hitler y a los líderes japoneses y
soviéticos; probablemente algunos tipos listos ocuparían
su lugar. Quizá la energía atómica quedara en barbecho y
el glorioso Renacimiento Venusiano no llegara a
producirse. No había forma de saberlo…
Miró por la ventana. La luces llameaban contra el
cielo febril; la calle estaba repleta de automóviles y de una
multitud apresurada y sin rostro; desde allí no podía ver
las torres de Manhattan, pero sabía que se alzaban
arrogantes hacia las nubes. Y todo no era más que un
recodo en el río que fluía desde el pacífico paisaje
prehumano hasta el inimaginable futuro daneliano.
¡Cuántos miles de millones y billones de criaturas
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