Page 401 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Había  tomado  las  imágenes  con  una  especie  de

           minicámara  —en  realidad  una  grabadora  molecular—


           del  siglo  XXII,  oculta  como  una  gema  en  un  anillo

           («había» era la única forma ridícula de expresar que había

           ido  atrás  y  delante  en  el  tiempo.  La  gramática  del


           temporal incluía los tiempos verbales adecuados). Cierto,

           no era ni un sacerdote ni un acólito, pero como seglar que

           realizaba  generosas  donaciones  para  que  la  diosa


           favoreciese sus empresas tenía acceso libre.


                 La explosión tuvo lugar —tendría lugar— en aquella


           misma calle, en el pequeño templo de Tanith. Al ocurrir

           de  noche,  no  hirió  a  nadie,  pero  destrozó  el  santuario

           interior. Girando el punto de vista, Everard examinó las


           paredes  rotas  y  ennegrecidas,  el  altar  y  el  ídolo

           destrozados,  las  reliquias  y  tesoros  esparcidos,  los

           fragmentos  retorcidos  de  metal.  Los  hierofantes


           horrorizados buscaban aplacar la ira divina con plegarias

           y ofrendas, en ese lugar y en todos los puntos sagrados

           de la ciudad.



                 El  patrullero  seleccionó  un  volumen  de  espacio

           dentro  de  la  escena  y  lo  amplió.  La  bomba  había


           fragmentado a su portador, pero no había posibilidad de

           confundir  las  piezas.  Un  saltador  estándar  de  dos

           asientos, como los que recorrían el tiempo por millares, se



                                                                                                         401
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