Page 458 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Se aclaró la garganta.



                 —¿Me  concede  permiso  mi  señor  para  hacer


           preguntas a sus sirvientes, tanto en la casa real como en

           la ciudad? Pienso que la gente humilde podría hablar con

           algo  más  de  libertad  y  facilidad  frente  a  un  hombre

           normal como yo que ante la magnificencia de la presencia


           de su alteza.



                 Hiram sonrió.



                 —Para ser un hombre normal, Eborix, sabes usar la

           lengua. Pero sí, puedes intentarlo. Permanece un tiempo

           como  mi  invitado,  con  el  joven  sirviente  que  he  visto


           fuera. Seguiremos hablando. Al menos sois un fantástico

           conversador.



                 De noche, un paje llevó a Everard y Pum por una serie

           de pasillos hasta sus aposentos.



                 —El  noble  visitante  comerá  con  los  oficiales  de  la

           guardia  y  hombres  de  similar  rango,  a  menos  que  sea


           invitado a la mesa real —explicó servil—. Su asistente es

           bienvenido a la mesa de los sirvientes libres. Si se desea

           algo, que él informe a un sirviente; la generosidad de su


           alteza no conoce límites.



                 Everard decidió no probar demasiado los límites de


                                                                                                         458
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