Page 459 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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la generosidad. La casa parecía más consciente del nivel
social que lo habitual en la sociedad de Tiro —sin duda la
presencia de muchos esclavos redomados lo reforzaba—
pero Hiram era probablemente frugal.
Pero cuando el patrullero llegó a su habitación,
descubrió que el rey era un anfitrión cuidadoso. Hiram
debía de haber dado órdenes después de su charla,
mientras a los recién llegados se les mostraba el palacio y
se les daba una cena ligera.
La cámara era grande, bien decorada, y estaba
iluminada por varias lámparas. Una ventana, que podía
cerrarse, miraba a un patio donde crecían flores y
granadas. Las puertas eran de madera sólida con bisagras
de bronce. La puerta interior daba a un cubículo
adyacente, lo suficiente para un jergón de paja y un
cuenco, donde dormiría Pum.
Everard se detuvo. La luz de las lámparas iluminaba
con suavidad alfombras, cortinas, sillas, una mesa, un
cofre de cedro, una cama doble. Las sombras se agitaron
cuando una joven se puso en pie y saludó.
—¿Desea más mi señor? —preguntó el paje—. Si no,
que esta persona inferior os desee buenas noches. —Se
inclinó y se fue.
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