Page 480 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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en paz y oscuridad y que los dioses os bendigan.
No sacaré nada más aquí. ¿Qué he conseguido? Quizá
nada.
Antes de irse, Everard le hizo a Jantin‐hamu un regalo
de metal que permitiría a la familia vivir con mayor
comodidad. El mundo antiguo tenía unas cuantas
ventajas sobre el suyo; no había donaciones ni impuestos.
Un par de horas después de la puesta de sol, Everard
regresó a palacio. Era tarde a ojos locales. Los guardias
levantaron lámparas, lo miraron con ojos entrecerrados y
llamaron a su oficial. Una vez que Eborix fue identificado,
le dejaron pasar entre disculpas. Su risa indulgente fue
mejor que cualquier recompensa.
Realmente no sentía ganas de reír. Con los labios
apretados siguió a un sirviente con una lámpara hasta su
habitación.
Bronwen estaba dormida. Todavía ardía una llama
solitaria. Se desvistió y permaneció un par de minutos de
pie mirándola en la oscuridad. El pelo suelto relucía sobre
la almohada. Un brazo, fuera de la manta, apenas cubría
un pecho joven y desnudo. Pero él la miraba a la cara. Qué
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