Page 549 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El anfitrión apenas pudo conservar la calma.
—Es un regalo que podría haber hecho un rey.
Comparte mi asiento, Carl. —Se trataba del sitio de
honor—. Quédate todo el tiempo que quieras. —Batió
palmas—. ¡Eh! —gritó—, traed hidromiel para nuestro
invitado, ¡y para mí para poder beber a su salud! —A los
zagales, mozas y niños que se arremolinaban en el
salón—: Volved al trabajo. Después de la cena oiremos
todo lo que tenga que decirnos. Sin duda ahora está
cansado.
Obedecieron rezongando.
—¿Por qué lo decís? —le preguntó Carl.
—La villa más cercana donde puedes haber pasado la
noche se encuentra a una buena distancia de aquí —
contestó Winnithar.
—No estuve allí —dijo Carl.
—¿Qué?
—Acabaríais descubriéndolo. No quiero que creáis
que os miento.
—Pero… —Winnithar lo miró, se tiró del bigote y dijo
lentamente—: No eres de por aquí; debes de haber
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