Page 554 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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favor. No se preocupe por los horarios de las líneas
aéreas. Busque un lugar, podría ser el sótano, donde
nadie pueda verlo. Le han dado un localizador, ¿no?…
Vale, lea las coordenadas y vuelva a llamarme. Lo
recogeré con el saltador.
Descubrí después que eso era normal en él. Enorme,
de aspecto duro, manejando más poder del que soñaron
César o Gengis, era tan agradable como un zapato viejo.
Conmigo sentado en la montura detrás de él,
saltamos por el espacio, en lugar del tiempo, hasta la base
actual de la Patrulla en Nueva York. Desde allí fuimos
caminando hasta el apartamento que tenía. Le gustaban
la suciedad, el desorden y el peligro tan poco como a mí.
Sin embargo, creía que necesitaba un pied‐á‐terre en el
siglo XX, y se había acostumbrado a aquel lugar antes de
que la decadencia hubiese llegado tan lejos.
—Nací en su estado en 1924 —me explicó—. Entré en
la Patrulla a los treinta años. Por eso decidí que yo era el
que debía entrevistarlo. Tenemos muchas cosas en
común; deberíamos entendernos.
Tomé un buen trago del whisky con soda que me
había servido y dije con cautela:
—Yo no estoy tan seguro, señor. En la Academia oí
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