Page 550 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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viajado desde lejos. Pero tu ropa está limpia, aunque no
llevas otras prendas para cambiarte, ni comida o
cualquier otra cosa que requiera un viajero. ¿Quién eres,
de dónde vienes, y… cómo?
El tono de Carl era amable, pero los que lo escucharon
supieron que en el fondo había acero.
—Hay cosas de las que no puedo hablar. Te doy mi
palabra, que el trueno de Donar me golpee si es falsa, de
que no soy un bandido, ni un enemigo de tu gente, ni
alguien que te avergonzaría bajo tu techo.
—Si el honor te exige mantener ciertas cosas en
secreto, nadie te forzará a revelarlas —dijo Winnithar—.
Pero debes comprender que no puedo evitar sentir
curiosidad… —Agradable de ver fue el alivio con el que
dejó de hablar y exclamó: Ah, aquí viene el hidromiel. Ésa
que te entrega el cuerno es mi esposa Salvalindis, como
corresponde a un invitado de tu rango.
Carl la saludó con cortesía, aunque su miraba se
desviada a la doncella que estaba a su lado, que le había
traído a Winnithar la bebida. Tenía dulces formas y se
movía como un cervatillo; el pelo suelto relucía dorado
más allá de una cara con huesos delicados, labios que
sonreían con timidez, y ojos grandes con el color del cielo
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