Page 578 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Bien, ésta no es tu batalla, ¿no? —Suspiró—. No
eres un tervingo.
—¡Carl, oh, Carl! —Jorith salió de entre las mujeres.
Durante un largo momento, ella y el hombre gris se
miraron. Luego él se agitó, se volvió hacia Winnithar y
dijo:
—No temas. Ayudaré a mis amigos. Pero debe ser a
mi modo, y debes seguir mis consejos, los entiendas o no.
¿Estás dispuesto a hacerlo?
Nadie vitoreó. Un sonido como el viento recorrió la
tenebrosa longitud del salón.
Winnithar hizo acopio de valor.
—Sí —dijo—. Ahora enviaremos a los jinetes para
llevar flechas de guerra. El resto comeremos.
Lo que sucedió en las siguientes semanas nunca se
supo en realidad. Los hombres partieron, plantaron su
campamento, lucharon, y después volvieron a casa o no
volvieron. Hablaron de un lancero de manto azul que
recorría el cielo en una montura que no era un caballo.
Hablaron de monstruos terribles que atacaban las filas
vándalas, y de extrañas luces en la oscuridad, y del temor
ciego que atenazaba al enemigo hasta que él liberaba sus
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