Page 583 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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llegaron las visitas, tenía hidromiel y bebida dispuestos

           como  debía  ser,  pero  habló  poco.  Cuando  se  fueron  a


           medianoche, no durmió sino que permaneció sentado a

           solas  hasta  el  amanecer.  De  vez  en  cuando  una

           comadrona  o  una  asistenta  venía  a  decirle  cómo  iba  el


           parto.  A  la  luz  de  la  lámpara  veían  la  mirada  de  Carl

           centrada en la puerta que siempre mantenía cerrada.



                 A finales del segundo día, la comadrona lo encontró

           con amigos. Entre ellos se hizo el silencio. Entonces, lo

           que llevaba entre los brazos dejó escapar un quejido… y


           Winnithar  un  grito.  Carl  se  puso  en  pie,  con  el  rostro

           pálido.



                 La  mujer  se  arrodilló  frente  a  él,  abrió  la  manta  y

           sobre el suelo, a los pies de su padre, se encontraba un


           niño hombre, todavía cubierto de sangre pero agitando

           los brazos y llorando. Si Carl no ponía al niño sobre su

           rodillas, ella lo llevaría al bosque y lo abandonaría a los

           lobos. Él ni se molestó en ver si tenía algún defecto. Cogió


           la forma lloriqueante mientras decía:



                 —¿Jorith, cómo está Jorith?



                 —Débil —dijo la comadrona—. Ve ahora con ella si

           así lo deseas.



                 Carl le devolvió a su hijo y se apresuró al dormitorio.

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