Page 573 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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el cobre pulido o un estanque en calma —los tesoros
llegaban y llegaban, hasta que cada uno sin importar su
posición, hombre o mujer, tuvo al menos uno. Sobre ellos
se limitaba a decir:
—Conozco a los fabricantes.
La primavera llegó al norte, la nieve se fundió, las
yemas se transformaron en hojas y flores, el río fluía
crecido. Los pájaros llenaron el cielo de alas y gritos.
Corderos, becerros y potros trotaban por los potreros. La
gente salía, parpadeando por el súbito brillo; aireaban sus
casas, ropas y almas. La Reina de la Primavera llevó la
imagen de Frija de granja en granja para bendecir la
siembra y la cosecha, mientras jóvenes y doncellas
adornados bailaban alrededor de su carruaje. Los anhelos
despertaban.
Carl seguía yéndose, pero ahora volvía la misma
noche. Jorith y él pasaban más tiempo juntos. Incluso se
internaban en el bosque, por caminos en flor, sobre los
prados, más allá de la vista de todos. Ella caminaba como
en sueños. Salvalindis, su madre, la reprendió por
indecorosa —¿no le importaba nada su buen nombre?—
hasta que Winnithar hizo callar a su mujer. El jefe era un
astuto calculador. Y los hermanos de Jorith se alegraban.
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