Page 599 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 599

ansiosos. Winnithar aconsejó prudencia. Mejor aprender

           más  antes  de  realizar  un  movimiento  que  no  pudiese


           deshacerse. Además, llegada la hora, no deberían ir unas

           cuantas familias, fáciles de atacar, sino juntos, con toda su

           fuerza. Parecía sin embargo que pronto sería posible.



                 Porque ésos eran los días en que Geberico de la tribu


           greutunga estaba reuniendo a los godos del este. Algunos

           habían  luchado  y  habían  sido  derrotados,  otros habían

           sido  ganados  con  palabras,  ya  fuesen  amenazas  o

           promesas.  Entre  estos  últimos  se  encontraban  los


           tervingos,  que  en  el  decimoquinto  año  de  Dagoberto

           saludaron a Geberico como su rey.



                 Eso significaba que le pagaban tributo, lo que no era

           mucho; enviaban hombres a luchar con él cuando quería,


           a menos que fuese la estación de la siembra o la cosecha,

           y  obedecían  las  leyes  que  la  Gran  Asamblea  declaraba

           para todo el reino. A cambio, ya no tenían que temer a los

           godos que se habían unido a él, sino que tenían su ayuda


           contra los enemigos comunes; el comercio floreció, y ellos

           mismos enviaban cada año hombres a la Gran Asamblea

           para hablar y votar.



                 Dagoberto se portó bien en las guerras del rey. En las


           pausas, viajaba al sur como capitán de las guardias de las

           bandas  de  comerciantes  ambulantes.  Allí  veía  todo  lo

                                                                                                         599
   594   595   596   597   598   599   600   601   602   603   604