Page 604 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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1980







                 Manse Everard no fue el oficial que me pasó por el


           fuego, y apenas aceptó dejarme continuar con la misión…

           aceptó a regañadientes, a petición sobre todo de Herbert

           Ganz, porque no había nadie que pudiese reemplazarme.

           Everard tenía sus razones para hacerlo. Con el tiempo se


           hicieron evidentes, así como el hecho de que había estado

           estudiando mis informes.



                 Entre el siglo IV y el XX, habían pasado unos dos años

           de mi tiempo vital personal desde la muerte de Jorith. Mi


           pena se había convertido en melancolía —¡si ella hubiese

           podido tener algo más de la vida que tanto amaba y que

           hacía adorable!— excepto de vez en cuando, cuando se

           levantaba con toda su fuerza y golpeaba de nuevo. Con


           su  actitud  tranquila,  Laurie  me  había  ayudado  a

           aceptarlo. Nunca antes había comprendido la maravillosa

           persona que era.



                 Estaba  en  casa  de  permiso,  en  Nueva  York,  1932,


           cuando Everard me llamó y me pidió otra entrevista.



                 —Sólo  unas  preguntas,  un  par  de  horas  de

           interrogatorio  —dijo—,  y  después  podemos  salir.  Tu

           esposa  también,  por  supuesto.  ¿Habéis  visto  a  Lola

                                                                                                         604
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