Page 967 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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tragó una o dos veces. Tenía los ojos enormes en el rostro
delgado de fuertes huesos. La capucha había caído hacia
atrás y la luz resaltaba el gris que recorría su cabeza.
Durante unos segundos se limitó a respirar. Luego,
asombrosamente rápido, a ella fluyó una especie de
calma, una aceptación más estoica que exaltada pero
completamente voluntaria.
—Siempre supe que lo harías —dijo—. Estoy lista
para irme. —Un susurro—: Estoy completamente
dispuesta.
—¿Irte? —preguntó Floris.
—Por el camino del infierno. Me llevarás a la
oscuridad y la paz. —La agitó la ansiedad—. ¿No lo
harás?
Floris se puso tensa.
—Ah, lo que deseo de ti es más duro que la muerte.
Edh permaneció en silencio un momento antes de
responder:
—Como desees. No soy extraña al dolor.
—¡No te haría daño! —exclamó Floris. Recobró la
debida gravedad—. Me has servido durante muchos
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