Page 156 - Limbo - Bernard Wolfe
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mejor  coordinador  neuro‐loco  que  jamás  haya



            tomado parte en los Juegos.


                  —Adulaciones  —dijo  Theo—.  Tendrían  que


            echarles  ustedes  una  mirada  a  algunos  de  los


            chicos que dejé en el yate de entrenamiento.



                  —¿Qué hay acerca del equipo de la Unión del


            Este?  Han  estado  hablando  muy  bien  de  ellos


            últimamente.



                  —Esos siempre se sueltan la lengua antes de


            los Juegos, pero miren los récords. Son buenos, de


            acuerdo,  pero  no  lo  suficientemente  buenos,  es


            una  cuestión  de  técnica  y  de  conocimientos


            técnicos, y en estos departamentos no nos llegan


            ni  a  la  suela  de  los  zapatos.  Apuesto  lo  que



            quieran  a  que  vamos  a  ganarles  en  cada


            especialidad, como siempre hemos hecho.


                  Martine cerró las cortinas y encendió de nuevo


            la  luz  del  techo.  Caminó  arriba  y  abajo   por  el


            camarote, ensimismado, dio un paso de vals, se


            rascó  el  sobaco  izquierdo,  cantó  unas  cuantas



            estrofas de un viejo canto mandunji, una canción


            de  trabajo  pentatónica  que  comenzaba:  Es  muy


            difícil cortar los nudos con un hacha, embotan el


            filo del hacha, cuán duro debo trabajar para cortar


            estos nudos.



                  Luego  se  sentó  ante  el  escritorio,  abrió  su

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