Page 817 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 817
caverna de los ecos.
Se puso en pie, regresó hasta la acera, saltando
por encima de los charcos de sangre. En el
bordillo, lo que quedaba del bordillo, se sentó, las
manos manchadas con sangre de su sangre.
Ocultó el rostro entre sus manos, y sollozó.
Durante largo tiempo permaneció sentado allí.
Cuando se levantó, se secó los ojos con la manga
y empezó a tantear de nuevo su camino a través
de la humeante ciudad, dirigiéndose hacia el
norte, hacia el noroeste.
—Iii‐iii‐iii‐iii —detrás de él, balbuceando,
lloriqueando.
817

