Page 812 - Limbo - Bernard Wolfe
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—No lo sé, hijo. Algo fue mal. Tenemos que
descubrir el qué.
—Algo fue mal en nosotros. Algo. Nosotros.
—No, no, hijo, no debes culparte a ti mismo.
No fue culpa tuya... tú hiciste todo lo que pudiste.
Quizá la gente aún no estaba preparada.
Hablando suavemente, intentando todo el rato
alcanzar el borde inferior de la manta,
levantándola suavemente.
—No tienes nada que reprocharte a ti mismo.
Recorriste todo el camino. Otros cayeron detrás,
no tú.
Alzando lentamente, dejando al descubierto la
herida. Todo el vientre abierto y desgarrado, un
agujero lo suficientemente grande como para
contener dos puños, los lacerados intestinos
colgando fuera.
Palmeando la cabeza que era su cabeza,
acariciando la febril frente que era su frente,
canturreando síes por noes, como debía hacer.
Sus ojos fueron atraídos por algo más: un
extraño vacío entre las piernas, lo que quedaba de
las piernas, los muñones. Donde hubieran debido
estar los genitales, faltaba algo. El falo yacía
encogido. No había testículos. Por supuesto.
Castrado. Programáticamente.
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