Page 874 - Limbo - Bernard Wolfe
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ingredientes  exhiben  limpiamente  el  bien  y  el



            mal, y luego se proyectan fuera del tiempo y la


            humanidad,  lo  único  que  está  dentro  de  los


            cielos...  y  dentro  de  las  entrañas  de  la  tierra...


            mejor  eso  que  convertirse  en  el  infalible


            sabelotodo inanimado que es el robot. Esa es la


            gran lección de la cibernética: la máquina perfecta


            nunca siente interés hacia nada, jamás se ríe. El



            coste de la perfección es el supremo aburrimiento.


            Peor aún: el robot perfecto ni siquiera sabrá nunca


            que está aburrido... Pero Theo, el Dios perfecto, se


            veía  ahora  perfeccionísticamente  absorbido  por


            Martine. Y Helder, el perfecto Perro del God‐dog,


            estaba  perfeccionísticamente  interesado  en  la


            Mandunga.  ¿Por  qué?  La  pierna  exige  el


            miembro...



                  Según  su  reloj,  le  quedaban  todavía  doce


            minutos para llegar al aeropuerto:  exactamente


            lo que necesitaba. Se puso la chaqueta —la pistola


            estaba aún en el bolsillo—, recogió su maleta, su


            cuaderno  de  notas,  la  caja  de  bocadillos,  y  se



            dirigió al coche del empleado. Un gran palio de


            humo  colgaba  sobre  el  horizonte  hacia  el  sur.


            Cuando llegó a la carretera principal, ni siquiera


            pensó en utilizar el robo‐conductor.


                  El  campo  estaba  aproximadamente  a  un



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