Page 252 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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—Tienes  razón,  Sabe  —dijo  el  muchacho—.


           Perdona.  Eres  mi  anciano,  y  me  equivocaba  al


           insinuar que el papel podría saber más que tú.




                  Sabe asintió con la cabeza y reanudó la marcha.




                  —Eres libre de obrar como desees, pero creo que


           enseñar  ese  papel  a  otros  será  más  perjudicial  que


           beneficioso.




                  Jijingi  se  quedó  pensativo.  Los  ancianos  de  los


           cultivos  occidentales  sin  duda  alegarían  que  el



           informe de evaluación respaldaba su postura, lo cual


           prolongaría  un  debate  que  ya  comenzaba  a


           eternizarse. Más aún, así solo conseguiría que los tiv


           retrocedieran en la senda hacia el reconocimiento del


           papel como repositorio de la verdad; sería como otra


           riada  que  arrastraría  consigo  un  nuevo  aluvión  de


           antiguas costumbres, y no veía qué podía tener eso de



           bueno.




                  —Estoy  de  acuerdo  —dijo  Jijingi—.  No  se  lo


           enseñaré a nadie más.




                  Sabe mostró su conformidad con un cabeceo.




                  Jijingi regresó a su choza sin dejar de reflexionar


           acerca  de  lo  ocurrido.  Incluso  sin  asistir  a  ningún


           colegio misionero había empezado a pensar como un


           europeo;  tanto  practicar  la  escritura  con  sus


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