Page 1399 - Anatema - Neal Stephenson
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de su funcionamiento. Generaciones posteriores podrán
ponerse a planear cómo rehacerlo todo en piedra.
Quin se quedó consternado. Luego se relajó, al
comprender que yo me refería a morir de viejo.
—¿De dónde van a sacar la piedra? —preguntó—. Sólo
veo barro.
Me detuve y me volví hacia el cráter. Tan pronto como se
había enfriado se había llenado de agua, de modo que a la
altitud que ya habíamos alcanzado distinguíamos
perfectamente su forma: una elipse, orientada de noroeste
a sureste… la dirección que llevaba la barra al caer. Nos
encontrábamos al sureste. El detalle más llamativo era una
isla de restos que se alzaba del agua marrón a unos pocos
cientos de yardas de la orilla. Pero dirigí su atención hacia
una muesca apenas visible de la costa, a varias millas.
—El río que lo llenó desemboca por allá, cerca del otro
extremo —dije—. Desde aquí es difícil verlo. Pero si
remontas ese río durante un par de millas llegas a un
punto donde el impacto provocó un desprendimiento de
tierra que dejó expuesta una pared de piedra caliza. Hay
suficiente para que nuestros descendientes construyan lo
que quieran.
Quin asintió y seguimos subiendo. Durante un rato
guardó silencio. Finalmente preguntó:
—¿Vais a tener descendientes?
Reí.
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