Page 849 - Anatema - Neal Stephenson
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—Sí, vi el telescopio —le dije—, las imágenes que
intentaste captar del icosaedro…
Negaba con la cabeza.
—Con eso no podía ver nada. Por tanto, mi trabajo sobre
los alienígenas debía basarse en lo que podía observar.
Para mí la frase no tenía sentido.
—Vale —dije—, ¿qué era?
Me miró, un tanto sorprendido, como si fuese evidente.
—Yo mismo.
Me quedé desconcertado. Lo que venía a demostrar que
estaba tratando con el Orolo de siempre.
—¿Cómo es posible que la observación de ti mismo te
ayude a comprender a los Geómetras? —pregunté. Porque
ya le había comentado que era el término que la gente
estaba empleando para referirse a los alienígenas.
—Bien… los roscónicos no son un mal punto de inicio.
¿Recuerdas lo de mosca‐murciélago‐gusano?
Me reí.
—Me lo refrescaron hace un par de semanas. Arsibalt se
lo explicaba a un extra que quería saber por qué no
creíamos en Dios.
—Ah, pero no es eso lo que significa mosca‐murciélago‐
gusano —dijo Orolo—. Nos indica que el pensamiento
puro por sí mismo no nos permite extraer conclusiones de
un tipo u otro sobre entidades que no sean
espaciotemporales… como Dios.
—Cierto.
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