Page 142 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 142

empezaban con «S» tenían una marcada tendencia a vivir

         en la parte oriental de la ciudad, aun cuando la máquina se

         apresuraba a añadir que ese dato carecía de importancia


         estadística.  Rápidamente,  Alvin  acumuló  un  amplio

         conocimiento de hechos igualmente inútiles, que utilizaba

         para impresionar a sus amigos. Al mismo tiempo, guiado


         por Rorden, estaba aprendiendo todo lo que se conocía de

         las Eras de los Albores, pues Rorden había insistido en que

         necesitaría  años  de  preparación  antes  de  que  pudiera

         realizar su deseo de dejar la ciudad. Alvin se daba cuenta


         de la verdad que había en esa aseveración, aun cuando a

         veces se rebelaba contra la espera. Mas, después de algún

         rato de reflexión, abandonaba toda esperanza de adquirir

         conocimientos de modo prematuro.


                Un  día  en  que  Rorden  estaba  realizando  una  de  sus

         contadas visitas al centro de administración de la ciudad,

         Alvin  se  quedó  solo  en  la  cámara  de  las  máquinas.  La


         tentación fue tan grande que no pudo resistirla y ordenó a

         los asociadores que buscaran el mensaje de Alaine.

                Cuando Rorden regresó se encontró con un muchacho

         mortalmente asustado, que trataba de descubrir por qué


         todas  las  máquinas  se  habían  paralizado  por  completo.

         Para  alivio  de  Alvin,  Rorden  no  hizo  más  que  reírse  y

         después  pulsó  algunas  teclas,  con  lo  que  restableció  el

         orden  alterado.  Después,  se  volvió  al  culpable  del


         desbarajuste y trató de endilgarle una severa reprimenda.




                                                                                                          141
   137   138   139   140   141   142   143   144   145   146   147