Page 139 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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hubo salido, siguió sentado un buen rato preguntándose si,

         después de todo, había actuado correctamente.

                No cabía duda de que el joven era un ente atávico, una


         regresión  a  las  grandes  Edades  del  pasado.  Cada  pocas

         generaciones  surgían  mentes  semejantes  a  aquellas

         privilegiadas que conocieron los tiempos pasados. Nacidos


         fuera de su época, podían ejercer muy escasa influencia en

         un  mundo  pacífico  y  ensoñador  como  era  Diaspar.  El

         declinar  lento,  pero  prolongado  de  la  voluntad  humana

         había  avanzado  excesivamente,  lo  suficiente  como  para


         sobrepasar a cualquier individuo genial, por brillante que

         fuese.  Después  de  varios  siglos  de  inquietud,  esos

         individuos diferenciados aceptaban su suerte y cesaban de

         luchar contra esa voluntad. Cuando Alvin se diera cuenta


         de su posición, ¿comprendería que su única esperanza de

         felicidad consistía en conformarse con el mundo en que le

         había  tocado  vivir?  Rorden  se  preguntaba  si,  al  fin  y  al


         cabo, no hubiera resultado más beneficioso para el joven el

         encontrarse con el desánimo desde el principio. Pero, de

         todos modos, ya era demasiado tarde para ello. Alaine se

         había ocupado de que las cosas fuesen como eran.


                El  antiguo  Archivero  Mayor  debió  haber  sido  un

         hombre  extremadamente  notable,  quizá  también  un

         atávico.  ¿Cuántas  veces  en  el  transcurrir  de  siglos  y

         milenios habían leído el mensaje otros Archiveros y habían


         actuado  según  sus  instrucciones  para  bien  o  para  mal?




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