Page 333 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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funcionar y sentía como si todo lo que le estaba sucediendo

         fuese un sueño. Esa sensación lo anegaba. Así se sentía en

         esos momentos.


                Cerró  los  ojos  y  trató  de  recordar  mentalmente  la

         habitación familiar de Diaspar que antaño formara parte

         integrante  de  su  personalidad  y  una  barrera  contra  el


         mundo  externo.  Se  preguntó  cómo  hubiera  reaccionado,

         qué hubiese pensado, si la primera vez que se encontró con

         Alvin  hubiera  podido  ver  el  futuro  y  conocer  las

         consecuencias  de  aquel  encuentro.  No  lo  sabía  pero  sí


         estaba seguro de una cosa: que ahora no se volvería atrás

         por nada de este mundo.

                El barco se movía lentamente por el lago con un débil

         balanceo  que  Rorden  encontró  realmente  agradable.  No


         podía  imaginarse  la  razón  por  la  cual  habían  decidido

         construir la ciudad de Grevarn en una isla. Le parecía una

         ubicación sumamente inconveniente. Ciertamente que las


         casas  coloreadas,  que  parecían  flotar  ancladas  sobre  las

         débiles  olas,  componían  una  escena  de  una  belleza  tan

         grande  como  irreal.  Todo  eso  estaba  muy  bien,  pensó

         Rorden,  pero  uno  no  puede  pasarse  toda  la  vida


         contemplando  un  bello  paisaje.  Y  recordó  que  eso,

         precisamente, era lo que hacían muchos de esos individuos

         excéntricos de Lys.

                Pero excéntricos o no, lo cierto era que poseían mentes


         merecedoras  de  respeto.  Para  él  los  pensamientos  y  las




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