Page 337 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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La Cámara del Consejo había cambiado bien poco
desde que Alvin estuvo allí por última vez y el equipo de
proyección y comunicación era tan conspicuo que
fácilmente podía pasar inadvertido. Había dos sillas vacías
a lo largo de la gran mesa: una de ellas, según sabía, era la
de Jeserac. Pero aunque Jeserac estaba en Lys, estaría
presenciando la reunión como seguramente lo estaría
haciendo todo el mundo.
Si Rorden recordó su última presencia en aquel lugar,
se guardó bien de mencionarlo. Pero no cabía duda de que
los Consejeros sí que lo recordaban, como Alvin pudo
apreciar por las miradas ambiguas que se fijaron en él a su
llegada. Se preguntó qué estarían pensando cuando oyeron
la historia que les fue relatada por Rorden. El presente, en
sólo unos meses, había cambiado lo inimaginable… Y
sabían bien que estaban a punto de tener que despedirse
del pasado.
Rorden comenzó a hablar. Los grandes caminos
móviles de Diaspar debían hallarse vacíos de tráfico: toda
la ciudad debía estar guarecida en sus moradas de un
modo como jamás antes, con una sola excepción, Alvin
había visto en su vida. La ciudad esperaba, esperaba que el
velo del pasado les fuera levantado de nuevo —si Calitrax
tenía razón— mostrándoles la historia de más de mil
quinientos millones de años.
Brevemente Rorden mencionó la historia ya aceptada
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