Page 354 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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que vuelve a la vida.

                Había  grandes  problemas  a  los  que  enfrentarse  y

         Diaspar sabría hacerlo. El establecimiento de la cronología


         del  pasado,  con  toda  su  necesaria  precisión  histórica,

         tardaría  siglos  en  terminarse,  pero  cuando  lo  fuera,  el

         hombre  habría  recobrado  todo  lo  que  había  perdido.  Y,


         como  fondo  de  toda  la  cuestión,  siempre  seguiría

         existiendo  el  gran  enigma,  tal  vez  insoluble,  de

         Vanamonde…

                Calitrax tenía razón. Vanamonde se había desarrollado


         mucho más rápidamente de lo que sus creadores habían

         esperado, y los filósofos de Lys seguían confiando en una

         futura  cooperación  que  no  confiarían  a  nadie.  Habían

         llegado a sentirse muy unidos, casi afectuosamente ligados,


         a esa supermente infantil y quizá pensaban que podrían

         disminuir los eones que su evolución natural requería y lo

         convertirían en un ser adulto, maduro antes de lo esperado.


         Pero Rorden sabía que el destino definitivo de Vanamonde

         era algo en lo cual el hombre no podía participar. No, el

         hombre no podía alterar la suerte futura del niño‐mente.

         Había soñado y había creído que su sueño era realidad, que


         al  final  del  Universo,  Vanamonde  y  la  «Mente  Loca»  se

         encontrarían uno a otra entre los cadáveres de las estrellas.

                Alvin interrumpió sus sueños y Rorden apartó sus ojos

         de la pantalla del visualizador.


                —Deseaba  que  viera  usted  esto  —le  dijo  Alvin  con




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