Page 351 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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—Temo que esas cosas tendrán que esperar —dijo
Rorden— hasta que hayamos resuelto otros problemas
mucho más importantes. De todos modos yo tengo una
imagen clara de la mente de Alaine. Es posible que él y yo
tengamos muchas cosas en común.
Caminaron en silencio unos cien metros, siguiendo el
límite de las grandes excavaciones. La tumba de Yarlan Zey
surgía sucia y llena de polvo junto a la enorme zanja en el
fondo de la cual trabajaban furiosamente varios equipos de
robots.
—¡Ah… de paso…! —dijo Alvin de manera brusca—.
¿Sabe que Jeserac ha decidido quedarse en Lys?
¡Precisamente Jeserac! Le gusta aquello y no piensa volver.
Naturalmente eso dejará un puesto libre en el Consejo.
—Así es —dijo Rorden como si nunca se hubiera
parado a pensar las implicaciones de ello. Hacía algún
tiempo habría pensado que pocas cosas resultaban más
imposibles para él que el ganarse un puesto en el Consejo.
Pero ahora sabía que era sólo cuestión de tiempo. Estaba
seguro de que habría otras dimisiones en el futuro. Varios
de los consejeros más viejos se sentían incapaces de
enfrentarse con los nuevos problemas que planteaba el
gobierno de Diaspar.
No se apreció el menor movimiento en la colina que
conducía a la Tumba por su larga avenida de árboles
eternos. Al final del paseo la nave espacial de Alvin
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