Page 356 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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de miles de años regresaría a la Tierra. Confiaba en estar
todavía aquí para recibirlo, pero si no era así no le
importaba demasiado y se sentiría igualmente satisfecho.
En esos momentos se encontraban sobre el Polo y el
planeta bajo ellos era una esfera casi perfecta. Mirando
hacia abajo, sobre el cinturón del crepúsculo, Alvin se dio
cuenta de que por un instante estaba viendo al mismo
tiempo el orto y el ocaso en horizontes opuestos de la
Tierra. El simbolismo resultaba tan perfecto y tan
conmovedor que sabía que ese momento lo recordaría
durante toda su vida.
En un Universo estaba cayendo la noche; las sombras se
adelantaban hacia el Este, un Este que no conocería ningún otro
amanecer. Pero en otras partes, las estrellas aún eran jóvenes y la
luz de la mañana se aprestaba a despertarlas. Y, así, a lo largo de
la senda que antaño siguiera el Hombre, la aurora volvería a lucir
de nuevo.
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