Page 205 - Las Estrellas Mi Destino - Alfred Bester
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—¡No  hay  forma  de  entrar,  te  lo  aseguro!  —gritó

           desesperada—. Estoy bloqueada fuera.



           Miró  a  su  alrededor  desesperado.  Los  hombres  de

           Dagenham estaban abordando el casco del Fin de Semana

           con la amenazadora facilidad de los piratas profesionales.


           La  nave  de  Dagenham  se  estaba  alzando  por  sobre  el

           limitado horizonte del asteroide en una trayectoria directa

           hacia él. Su cabeza le empezó a girar.







           —Foyle, está acabado. Usted y la muchacha. Pero le ofrezco


           un trato...



           —Gully, ayúdame. Haz algo, Gully. ¡Estoy perdida!



           —Vorga —dijo con voz estrangulada, cerró los ojos y tocó

           los  controles.  Los  cohetes  de  popa  rugieron.  La  nave  se

           agitó y saltó hacia adelante. Se liberó de los corsarios de


           Dagenham, de Jisbella, de los avisos y las súplicas. Apretó

           a  Foyle  contra  la  silla  de  piloto  con  el  empuje  de  la

           aceleración  de  10  G.  Una  aceleración  que  era  menos

           oprimente,  menos  dolorosa,  menos  traicionera  que  la


           pasión que lo guiaba.



           Y  mientras  perdía  el  sentido  apareció  en  su  rostro  el

           estigma sangriento de su idea fija.




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