Page 503 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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lugar, yacía unos metros más allá. Dejándolos
allí, el grupo de infantes atravesó la sala.
Encontraron una salida que daba
a un callejón de servicio.
Chait escudriñó el camino estrecho y repleto
de cajas de embalaje, antes de cruzarlo. Al
otro extremo del callejón, los infantes
subieron unos escalones metálicos,
encontrando la puerta de salida del almacén.
Chait se sentía como un ratón jugueteando
con una ratonera, esperando que de un
momento a otro se disparara el cepo.
Abrieron la puerta lo suficiente para
permitirles pasar. Se deslizaron por ella,
agachándose en la semioscuridad, todo lo que
les permitía sus armaduras.
A su izquierda, una inmóvil escalera
automática daba acceso al segundo piso. Ante
ellos, unas puertas conducían a un amplio y
despejado corredor. Pudieron ver algunos
diminutos coches eléctricos, como los de las
ferias, pulcramente aparcados.
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